Escritos y publicaciones

Homenaje a Jean-Christian Spahni

 

Sobre el libro La Alpujarra, la Andaluc�a Secreta

Con motivo de la segunda edici�n en castellano de La Alpujarra, la Andaluc�a secreta, los traductores de la obra, Horacio Rold�n Barbero y su hermano Javier, publicaron en la revista Agreste Alpujarra el siguiente art�culo  comentando algunos aspectos del libro que ha quedado como referente etnogr�fico de La Alpujarra, comarca tan cambiada en los �ltimos cincuenta a�os que s�lo conserva vestigios de aquellas peculiaridades que tanto fascinaron al autor suizo.

 


Jean-Christian Spahni
IDEAL, 21-2-1954

Javier Rold�n
Agreste Alpujarra, 12-2010

Horacio Rold�n
Agreste Alpujarra, 12-2010

 

Sobre el libro de Jean-Christian Spahni
La Alpujarra, la Andaluc�a Secreta


Javier y Horacio Rold�n Barbero

 

En mayo pasado apareci� la segunda edici�n espa�ola del libro de Jean-Christian Spahni La Alpujarra, la Andaluc�a secreta. Desde hace ya muchos a�os se encontraba agotada la primera edici�n publicada en 1983, a�n en vida del autor suizo, por la Diputaci�n de Granada.

Desde el a�o de esa primera edici�n, la bibliograf�a sobre la Alpujarra ha ido alcanzando un tama�o no desde�able. Probablemente sea hoy la comarca andaluza, por su singularidad hist�rica (escenario de la rebeli�n de los moriscos), natural (su disposici�n orogr�fica que la aislaba de las m�s importantes rutas de comunicaci�n) y cultural (la pervivencia de antiguas tradiciones musicales), que m�s haya suscitado la atenci�n del viajero y del estudioso. Pero, en la �poca en que Spahni vivi� all�, en la d�cada de los 50 del pasado siglo, no hab�a dado a�n lugar a un tan amplio desarrollo literario.

Aunque hasta esa fecha hab�an aparecido ya, ciertamente, algunas obras sobre la zona, el m�rito del autor suizo residi� en profundizar durante a�os en la cultura alpujarre�a y en el contacto con sus moradores. Dir�amos que fue el primer libro verdaderamente antropol�gico sobre la Alpujarra. Nadie hasta entonces hab�a hablado, por ejemplo, del trovo y de las canciones de muleros o hab�a conseguido ganarse la confianza de esos lugare�os que �como un d�a le confesaron a nuestro autor� no estaban acostumbrados a que alguien viniera a interesarse por ellos. Si la mayor�a de los libros tienen un valor, el de Spahni fue, justamente, el de proporcionar un sistem�tico retrato de las vivencias en la Alpujarra.

A prop�sito del trovo, y como consecuencia de la verdadera pasi�n que Spahni sinti� por �l, tal vez se aprecie en el libro una especial querencia del autor por la zona donde esta tradici�n musical se hab�a conservado mejor: la Contraviesa oriental. No por causalidad el pueblo m�s citado en su obra es Murtas, la localidad �con sus aldeas y cortijos� donde esta manifestaci�n cultural se hab�a mantenido m�s al abrigo de las m�sicas for�neas. �l mismo se nos sincer� un d�a reconociendo que hab�a sentido por la Contraviesa una veneraci�n especial. Su libro habla de toda la Alpujarra granadina, pero, frente a lo que hab�a sido criterio dominante en sus predecesores y sigui� si�ndolo en sus continuadores, m�s que Sierra Nevada, hab�a sido esa fr�gil cordillera del antiguo Cehel el escenario principal de su inspiraci�n.

Hay, s�, un cierto candor en la obra de Spahni. En las duras condiciones de los a�os 50, tal vez el etn�logo suizo debiera haber indagado m�s en ese fen�meno que acababa de desaparecer en las sierras penib�ticas �el maquis�, tal vez, tambi�n, debiera haber sido algo m�s severo con la pol�tica de segregaci�n de sexos o el trato infligido por el hombre al animal. Pero �como �l mismo nos confes� a nuestro autor le interes�, sobre todo, el hombre, el ser, tal como �ste se manifestaba en su ambiente y en su territorio, no como podr�a haberse manifestado bajo otras condiciones distintas. Y en el balance general de lo positivo y lo negativo de ese ser, la imagen resultante fue altamente halag�e�a. Cuando a modo de conclusi�n en el �ltimo cap�tulo de su libro se pregunta sobre qu� le dieron a �l los alpujarre�os, se responde: �Todo� Lo mejor de su tiempo y de sus alegr�as�. Y a�ade: �Un gran pueblo que conoce mejor que nadie el valor de la existencia y de la amistad�.

Aunque todo el libro est�, en general, transido por el entusiasmo, destacar�amos especialmente ese cap�tulo final, pues en �l se concentra la verdadera esencia de esta obra. El lenguaje de Spahni es sencillo y directo; en esa lecci�n postrera, sin embargo, no es s�lo sencillo y directo, es sublime. Refleja toda una emoci�n contenida, por su transformaci�n como persona, por el m�gico escenario donde �sta hab�a operado. Desde peque�as historias que recuerdan a Dickens, como la de las peripecias en esa terrible noche de calor en una posada de alg�n pueblo innombrado, hasta la sentida despedida que le hacen los cuatro lugare�os pobres de solemnidad pero ricos en nobleza, todo en ese cap�tulo es efluvio del coraz�n.

Se trata de la confirmaci�n de la capacidad del observador en influir en el objeto observado: una de las apuestas principales de una cierta antropolog�a heterodoxa. Seg�n como mire ese observador, as� reconformar� el mundo exterior. Y �sta es la mirada benevolente que Spahni leg� sobre la Alpujarra en este entra�able libro, el cual ―como expusimos en el ep�logo de la segunda edici�n espa�ola� debiera ser conocido por ni�os y j�venes en edad escolar para apercibir que es tambi�n posible, hoy en nuestro mundo, una mirada distinta a la que ofrecen los centros oficiales del conocimiento.

 

 

Javier y Horacio ROLD�N BARBERO: Sobre el libro de Jean-Christian Spahni La Alpujarra, la Andaluc�a Secreta�. Publicado originalmente en Agreste Alpujarra, (6, septiembre-octubre de 2010), p. 20. Reproducido por cortes�a de los autores.

 

 

 

 

 

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Fecha de publicaci�n:  19-02-2011

�ltima revisi�n:            03-03-2011